Posts etiquetados ‘Ilustracion’

h1

Con ella [microrrelatos ilustrados #1]

16 octubre 2011

Su presencia imponía. Llevaba un tiempo aparcada en este lugar. Los hombres a los que se había acercado conocían muy pocos detalles de su vida. Los demás, sólo sabían de su existencia. A ellos nunca les importó lo que hubiera dentro de su cabeza, simplemente la deseaban. Sin embargo, por muy idiotas que fueran, sabían apreciar la fuerza que trasmitía compartir un instante junto a ella.

Siempre andaba de un sitio para otro, ajustándose como un guante de cuero a cada nuevo lugar. En poco tiempo, daba la impresión de haber nacido allí mismo. Después, quebraba la pequeña armonía, imponiendo sus normas, hasta gastar el lugar. Llegado ese punto, cuando el aburrimiento la acechaba, se alejaba sin decir adiós y nunca más regresaba, dejándolos marcados.

Jugaba con unos y otros, usándolos a su antojo, mientras aprendía cada vez más sobre la vida. Con ella nunca sabías lo que sucedería al día siguiente. Una cosa era segura, no parecía tener un plan. El momento era ahora; no había una línea que seguir, un objetivo, o algo parecido. Aún así, siempre tuvo el control de la situación. Si algún día descubriera que en realidad había un plan, no tendría valor para hablar más de ella.

A estas alturas he de confesar que si conozco detalles de su vida se debe a cierta ocasión que vivimos juntos. Después de una noche salvaje, la sorprendí con una conversación. Ella no esperaba este tipo de situaciones, pero yo ansiaba saber lo que había en su cabeza; admito que fue una de las razones por las que me acerqué. Permitidme añadir que nos portamos bien el uno con el otro, aunque ya no podamos saludarnos.

Su madre no invirtió en educarla. La infancia transcurrió delante del pequeño televisor de 14 pulgadas. Ambas compartían un breve tiempo cada tarde, cuando su madre regresaba exhausta de cocinar para camioneros, y se evadía descansando sus huesos en el sofá con culebrones baratos. Fue así como a sus ocho años, la pequeña contempló aquella peculiar escena. “Yo no quiero un santo, quiero un hombre”, escuchó de los labios de una bella actriz venezolana, que justificaba su amor por un latino bastante mujeriego. Ese instante marcaría el resto de su vida.

A él lo encontró una fría noche de marzo, haciendo que todo se detuviera. En realidad, aquel hombre nunca había destacado en nada, siempre tuvo rango de aprendiz. Un par de diablos se ganaron su confianza, compartiendo tardes de alcohol y vinilos en la barra de un bar. Descubrieron que era un tipo listo, pero carecía de aspiraciones en su vida. Una buena mañana lo echaron en falta en la fábrica; había encontrado un nuevo oficio. Ahora trabajaba de noche, a veces llegaba manchado de sangre, decía que era del matadero y nadie más hacía preguntas. Con el tiempo empezó a medir sus palabras, hasta hacer que la gente olvidara su tono de voz. Esto lo hizo aún más irresistible para ella.

Nunca hablaban del tiempo que estaban fuera, alejados el uno del otro, no hacían planes, siempre improvisaban y el futuro no existía para ellos, por eso su primer año llegó sin darse cuenta, y parecían conocerse al detalle. Ella supo que fue engañada un par de veces, una antigua relación que a él le costaba acabar. Pero no se enfadó, pues nunca buscó a un santo. Sin embargo, al caer la noche, se convertía en el brazo ejecutor de elaboradas venganzas. Quizás su camino había terminado, quizás todo había cambiado. Con ella, era mejor disfrutar ahora, no tratar de comprender nada y nunca pensar en el mañana.

Creo que lo importante de todos estos detalles es que ambos formaban una buena pareja.

Texto e ilustración
Juanjo Megías 2011

h1

Probando colores

7 julio 2011

Estos son unos diseños de personajes que he dibujado con mi tableta y Photoshop. He probado cosas nuevas como colorear las líneas de contorno y algunos tipos de acabados. Estoy decepcionado con los pinceles por defecto de Photoshop. Sé perfectamente que se pueden instalar maravillas, pero me extraña que cada vez le incorporen más novedades al programa, (incluso usar objetos en 3D) y no se preocupen por aumentar la gama de pinceles básicos. Así los ilustradores acaban instalando cualquier otro programa que les dará mejores resultados, en vez de perder el tiempo buscando brochas digitales por la red.

Algo contrariados andan mis personajes últimamente.

h1

XVI Salón del Cómic de Granada 2011

10 marzo 2011

Este fin de semana se celebra el salón del cómic en Granada, donde pienso encontrarme con todos los dibujantes que por allí pasen. Estaré colaborando en el Stand de la Facultad de Bellas Artes con algunas ilustraciones, como la que tenéis abajo.

Una momia enfadada

Una momia enfadada

Empecé a dibujarla en noviembre, pero entre unas cosas y otras no me ha dado lugar a acabarla hasta ahora. Es un pequeño dibujo a lápiz, que he coloreado digitalmente, el fondo es una mezcla de manchas de café y tinta, también está tratado para sacar la gama de azules, porque el dibujo se perdía entre tantas manchas marrones.

En esta ocasión me he pasado al gran formato, voy a sacar una copia final de gran formato mediante revelado fotográfico, para investigar otros tipos de “impresión” digital. Mi portatil no tira a resoluciones de 1200 puntos, así que ideo fórmulas para ahorrar megas en capas de Photoshop y también en memoria RAM, parece que los archivos PSD trabajan más rápido.

Después del Salón, retomaré un proyecto de cómic sobre inmigración que creo que va a quedar bastante bien.

Nos vemos por el salón!

h1

Leones empresarios

9 septiembre 2010

Hola gente. El blog ha estado parado en agosto, no por vacaciones, si no por estar a la espera de una confirmación para la fecha de la presentación de un cómic de 150 páginas del que formo parte. En breve os informaré de ello.

Por otro lado, este último mes he estado trabajando en la imagen corporativa de una empresa de muebles de Granada. El trabajo ha sido de diseño gráfico, diseño web, de dibujante y de animación ¡Yupi! En resumen: he diseñando un logotipo, rediseñando las distintas webs de la empresa, dibujado una mascota gigante para recortarla y una pequeña animación para un club de fútbol sala que posee la misma empresa:

Esto es el diseño del anterior dibujante. Desde aquí salió todo

Ha sido una experiencia nueva, porque he tenido que trabajar con el diseño de una mascota que realizó otro dibujante anterior. Es decir, que con el logo que veis arriba y 4 ilustraciones más que me facilitaron, ha salido todo el trabajo.

Ver animación en Youtube – 20 segundos

Lo más duro (a la par que gratificante) ha sido como siempre la animación. El león está animado en Macromedia Flash 8 Profesional. Son 22 capas animadas manual e independientemente, a base de interpolaciones de movimiento. Es una animación que se inicia al abrir la web, y más tarde se queda en un bucle, donde el león mueve un poco el balón, para no distraer cuando leamos  el contenido de la web. Después de este proyecto he decido hacer público que me voy a pasar a animar con Adobe Flash CS5, con su magnífico “sistema de huesos” heredado del 3D. Creo que todos los que usamos Flash para cualquiera de sus incontables funciones, le tenemos mucho cariño a la versión 8 de Macromedia, pero es una locura seguir animando sin huesos, por muchos motivos. Los que tienen más peso es son la reducción drástica de tanta capa y el aumento de la fluidez de movimientos.

Rediseño de la cabecera para el Club Deportivo

Este es el diseño final para la temporada 2010/2011 de la web de “Zona Granada Fútbol Sala”. En principo íbamos a añadir la animación del león más abajo, a un lado de la web, pero se me ocurrió subirla arriba y rediseñar toda la cabecera para darle un aire más fresco y atractivo, aprovechando mejor la animación.

¡Bienvenidos!

Este es el diseño final para la mascota de la tienda ZonadMuebles: “Zoni”. Será un león de 1,80 troquelado, que dará la bienvenida al público en la entrada de la nueva tienda. El logo también es de mi cosecha.

Podéis consultar todo el trabajo en sus respectivas webs:
http://marbellamuebles.es/club2/
http://www.zonademuebles.es/

h1

Ilustraciones artísticas de moda

2 julio 2010

Unos diseños de vestuario para los personajes de una obra de teatro. Había que enfocar el trabajo desde el diseño de vestuario, aunque sin querer queriendo sale la vena de dibujante comiquero.

Bocetos a lápiz, coloreados con texturas modeladas con Photoshop.

Modisto

Damas de la corte

Rana Aurora

h1

Manchando

22 junio 2010

Ángel

Por dónde ir

Jin

Jan

Te contaré una historia

Errante

Madame Noir

Por exigencias del guión hubo que hacer un trabajo partiendo de manchas, buscando formas ocultas en plan psicólogo. Usé dos escalas de tonos, una con tinta negra Pelikan y otra con café, también hay algún toque de gouache blanco para sacar luces y a entintar.

Estos ejercicios están muy bien para salir del registro habitual y probar técnicas nuevas. Pero no se va el olor a café del estudio…

Por exigencias del guión hubo que hacer un trabajo partiendo de manchas, buscando formas ocultas en plan psicólogo. Usé dos escalas de tonos, una con tinta negra Pelikan y otra con café, también hay algún toque de gouache blanco para sacar luces y a entintar.

Estos ejercicios están muy bien para salir del registro habitual y probar técnicas nuevas. Pero no se va el olor a café del estudio…

h1

Pulpo a la plombagina

8 junio 2010

Terminando algunos trabajos pendientes, debía hacer algo con plombagina, material que no conocía hasta hace cuatro días. Se parece al grafito, pero se suele trabajar con cola y agua, para crear tonos. Es bastante complejo de usar porque no se diluye, la parte positiva es que deja mucha textura.

Entonces me siento a pensar que cosas pueden tener textura…

El caracol pulpo

El caracol pulpo

Un pulpo con peluca

Un pulpo con peluca

En cuanto al material, se podría decir que es como trabajar con arena negra, que se disuelve un poco. A mí me daba esa sensación, aquí podéis ver una ampliación del grano:

Detalle textura

Detalle textura

Para los detalles finales me he visto obligado a volver al lápiz, que fue con lo que hice el primer encaje de estos bichos.

h1

Las Cerezas

2 mayo 2010

Hola a todos!

Este último mes he estado trabajando en varios proyectos a la vez: un proyecto de cómic para el extranjero, una exposición de dibujantes granadinos, diseño de imágenes corporativas, concursos, etc etc. Ya se informará de todo.

Hoy os dejo con unas ilustraciones para un relato del gran Lawrence Durrell “Las Cerezas”, un trabajo para una asignatura de ilustración, que también presenté en el Salón del Cómic. Para variar hice el trabajo con técnicas tradicionales, me apetecía mucho salirme de lo digital y estoy muy contento con el resultado, es la primera vez que uso alguno de los materiales que detallo, así que esto puede dar para más.

Leeros el relato también que merece la pena.

Las Cerezas
Lawrence Durrell

Traducción Javier Marías
Ilustraciones Juanjo Megías

Yo vivía en la habitación más pequeña, arriba del todo, justo al final de la escalera. En la puerta había una manzana blanca que yo tenía que coger y hacer girar con la mano antes de poder meterme dentro. En las paredes había racimos de cerezas: del techo al suelo. En verano me daban sed. Una vez intenté coger algunas del dibujo para comérmelas, pero aquello no salió muy bien. El yeso y la cal tenían un sabor muy ácido.

Después, claro, me reí al pensar en mi tontería; pero me escocía mucho la lengua. Aquello duró mucho tiempo: pero, claro, estuve allí mucho tiempo.

cerezas

Plumilla, spray y acuarela

Me acuerdo de las calles: muy largas y llenas de piedras que encajaban unas con otras en una superficie lisa. Parecían agua negra. Las farolas me mojaban al pasar con su agua amarilla. Aquello era de verdad. Tenía que cambiarme de ropa a menudo, y pasaba mucho frío. Mi pijama estaba seco, tenía una raya roja y otra azul. Me encantaba. A veces permanecía despierto frotándome el pecho contra él y haciendo presión con los brazos para intentar que me hiciera cosquillas. Me gustaba la raya roja mucho más que la azul, pero nunca lo saqué ala calle, por miedo a las farolas. ¡Oh! Era demasiado listo para salir y que se mojara.

Por la noche solía caminar muy lentamente, y notaba mi abrigo arrastrándose sobre mis hombros. A veces aquello me parecía también gracioso, y reía con fuerza; pero nunca fui capaz de reírme del ruido que hacían mis pies en las calles. Eran sobrios y mortecinos, y, según avanzaban y avanzaban, asestaban a las piedras golpes sonoros como bofetadas. El ruido me traía a la memoria cosas solemnes. No se puede reír con fuerza en una iglesia, ¿verdad? Así que solía mirarlos, viéndolos avanzar y avanzar por debajo de mí, como si en realidad no me pertenecieran. Era tan silencioso como un ratoncillo.

Las cerezas Lawrence Durrell

Tinta china, rotuladores calibrados y spray

Había muchísima gente en la casa en la que vivía, y todos tenían llave. Ella me dio una llave también a mí, y yo disfrutaba metiéndola en la cerradura. La puerta era preciosa. Tenía un letrero con cifras: así: 33. A veces sabía que era simplemente treinta y tres, pero otras me parecía que era un signo, no un número. Una vez, por la noche, lo miré fijamente hasta que me pareció un rostro. Lo escribí en la pared de mi habitación, pero ella vino por la mañana y se enfadó mucho. Tenía una voz herrurnbrosa. Me dejó preocupado. Dijo que no debía lamer el papel pintado, aunque tuviera sed. Me dio miedo. Parecía furiosa. Yo intentaba no encontrarme con ella en el rellano, donde la ventana de cristal hacía que la cara se le viera verde.

Las cerezas Lawrence Durrell

Rotuladores calibrados, plumilla, acuarela, carboncillo, pastel, retoque digital

Salía, la mayoría de las veces para ir a una casita con luces y mesas; siempre de noche. Allí era feliz. Tenía muchísimas cosas ricas de comer. Mis manos se sosegaban tocando cosas, o agitándose entre sí.

Fue aquí donde la vi por primera vez. Estaba sentada con el hombre llamado Boris, cuya voz era un mecanismo de relojería, como su rostro. No reía, jamás. Al verla empecé a temblar, y sentí frío en la parte interior de los muslos. Ella sonrió y desvió la mirada. Estaba sentada con el hombre llamado Boris. Desvió la mirada.

Entonces fui a su mesa, llevándole a ella unas flores de un jarrón,   ella se puso muy contenta, mirándome con los ojos muy abiertos. Pero el hombre llamado Boris me puso la mano en el brazo y habló con sus dedos. Yo dije:
-Si la música fuera el sustento del amor. -Muy alto, una y otra vez-: Si la música fuera el sustento del amor.

Pero cuando ella volvió la cabeza mis manos se quedaron inquietas.

Me tomé la comida, pero estuve listo. Los vigilé. Cuando se levantaron yo también me levanté y los seguí. Caminé muy despacio detrás de ellos durante un rato. No tenía nada que darle a ella, así que me arranqué la uña y corrí hacia el hombre llamado Boris.
-Dásela -dije-. Hazle un regalo.

Sus ojos jugaron al escondite en su barba, lo cual me hizo gracia. Así que me reí, sólo un poco, mientras me chupaba la mano. Ella abrió la boca para dejarme verlos dientecillos que tenía dentro. Después de eso me alejé muy rápidamente.

Las cerezas Lawrence Durrell

Rotuladores calibrados, tinta china, acuarela, carboncillo, retoque digital

Aquella noche vi el rostro de ella. Lo dibujé en la pared encima de la cama. Así: 33. Era muy bonito, y sentí un dolor en el costado. Me impidió seguir durmiendo, así que leí un libro que decía, en lo alto de la página:

Y haré de mi amor un cuchillo afilado,
para volverlo contra mi, para buscar en mi cuerpo
la vena que duele,
que me duele siempre con la sensación de ella.

Al día siguiente volví allí, entre las luces. Corrí velozmente, con el abrigo bailando a mi alrededor. Me sentía feliz. Mis zapatos eran amarillos y ruidosos.

Pero ella no estaba allí. Esperé y esperé, pero no apareció. El hombre llamado Boris no apareció. Temblaba cada vez que me acordaba de su boca abierta con los dientecillos dentro, y me dolía el costado izquierdo. Me dolía. Pero ella no apareció. Y de nuevo aquella noche no pude dormir. La vi en la pared.

Las cerezas Lawrence Durrell

Rotuladores calibrados, acuarela, carboncillo, pastel

Después de eso pasé muchos días esperando, pero ella no apareció. Seguía teniendo el dolor, abajo en el costado izquierdo, y seguía sin poder dormir mucho. A veces cantaba canciones durante la noche, como ido, pero el hombre del otro lado del rellano dijo que yo sonaba como un perro o algo así. No le hablé del dolor.

Dije, fingiendo:
-Debe de ser la ventana, que chirría. -Claro que sólo estaba fingiendo-. Es una bisagra -dije.

Creo que me creyó, porque se dio media vuelta y se fue.

Las cerezas Lawrence Durrell

Rotuladores calibrados, tinta china, acuarela, carboncillo, ceras

¡Cuánto tiempo esperé! ¡Cuánto tiempo fue! Aquello siguió y siguió y siguió, no sé durante cuánto tiempo; pero yo la esperaba siempre. Ni ella ni el hombre llamado Boris aparecieron. La noche se convirtió en un tiempo muy largo. Una noche volví a leer el libro:

Y haré de mi amor un cuchillo afilado,
para volverlo contra mi, para buscar en mi cuerpo
la vena que duele,
que me duele siempre con la sensación de ella.

Claro que parecía muy solemne. Bebí mi llanto según salía de mis ojos. Luego me quité la ropa y me quedé de pie ante el espejo. Se me veía flaco, pero había parado de llorar. Puse la mano en el costado izquierdo, sobre el dolor, para así no errar el punto exacto. Podía verlas cerezas tras mi reflejo en el espejo. La navaja emitió un susurro, como si estuviera cortando seda. Luego me senté en la cama porque me sentía un poquito cansado. También me sentía un poco abierto en cierto modo. Pero aún podía verme en el espejo, con las cerezas tras mi reflejo. Tenía sed, pero sabía que no debía lamerlas.

Tuve mucho cuidado. Noté las manos un poco resbaladizas, pero no me importó. Todo parecía alejarse un poco de mí. Levanté la vista, pero no había venas; sólo tubos rojos» rizados. Miré cuidadosamente.

Entonces entraron todos desde fuera, haciendo ruido, y se quedaron de pie en la puerta. Noté lo grandes que tenían los ojos. Daban gritos y agitaban las manos muy rápidamente. Empecé a tener mucho hipo.
Dije:
-No he lamido las cerezas otra vez. Por favor, no he lamido las cerezas…

No parecían entenderme, y tuve miedo, así que me tapé la cara con las manos. Hubo un ruido en el rellano, y todo pareció alejarse. Miré una vez por entre los dedos. Las cerezas seguían allí.

Las cerezas Lawrence Durrell

Rotuladores calibrados, carboncillo, tinta china, acuarela, pastel, tiza

FIN

Actualización: Versiones de otros compañeros
Elena Alpañez
Salvador Martín

h1

Balance del Salón

25 marzo 2010

¡Hola a todos!

El balance personal del Salón del Cómic de Granada, ha sido muy bueno. Estuvimos promocionando el Stand de Bellas Artes, que este año contó con una buena organización y la participación de 30 alumnos, que expusieron sus trabajos y se turnaron para dibujar durante los tres días.

Dibujando un rato

Mi resumen: Gustó mi trabajo. No fue tanta gente como esperaban. Me entrevistó la tele. Gasté poco en tebeos (para variar). Tuve el placer de comer con algunos de los grandes del cómic andaluz, como El Bute, Alejo, JAB, Fritz, Bonet, JuanFran, Hermanos Macías…  y dio tiempo para conocer a nueva gente interesante.

En definitiva, me lo pasé muy bien y entre tanto, me dio tiempo a hacer este dibujín, que un día de estos colorearé.

Patinando

Pronto subiré unas nuevas ilustraciones que expuse en el Salón, y que ya adelantaba en el post anterior.

h1

Tras el espejo

16 enero 2010

Esto fue una ilustración para la cabecera del blog traselespejoblog. También me encargué del rediseño de la plantilla, dándole un tono misterioso a todo. Viene a ser una versión de Alicia adentrándose por segunda vez en el País de las Maravillas, inspirada del segundo libro “Alicia a través del espejo”.

Alicia tras el espejo

Alicia tras el espejo

h1

Lenguata

28 julio 2009

Lenguata es un dibujo a boli, algo complicado si no lo dominas y dominarlo no es fácil, por eso siempre dibujo a lápiz, porque estoy más cómodo. Lo bueno de dibujar a bolígrafo es que queda la expontáneo, lo malo es que lo que hagas se queda. Tarea dificil, que puede dar como resultado, entre otros, el estilo underground +info.

lenguata

Lenguata, puag!